Me dicen que la atención es bastante deficiente, por no decir que mala (tal vez sea para que uno se sienta exactamente como en la patria), que una empanada que vale AUD$5 le da derecho a un casquito de lima o poquitico de ají, (si lo pide un par de veces), pero si se le ocurre pedir “otro poquito” o “pedacito”, la única alternativa es pedir otra empanada, ergo: otros AUD$5. Se consiguen desde caldo de costilla “ricostilla” hasta aguardiente y chocolisto y no imagino qué más, pero garantizado que hay todas esas cosas de las que uno verdaderamente se antoja sólo cuándo ha abandonado la patria.
Pero no es solo eso lo que me parece tan curioso del lugar. Creo que tendré que pasar en algún momento solo por conocerlo y tal vez antojarme de alguna carajada como el chocorramo.
Lo que me parece verdaderamente curioso es que además de que los precios son altos, son lo usualmente “ahorrativos” para que en su cocina, que ofrece desde una bandeja paisa, arepas, empanadas y otras delicias de la chibcocina, el chef que prepara semejantes criolladas… ES CHINO!. ¿Haría falta decir porqué?
Lo más cercano a “Colombian Food Made in China”
(¿¡ –cara de desconcierto- !?)
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