martes, 29 de septiembre de 2009

big-nene: aprendiendo a vivir en otro mundo

Lecciones para aprehender que si vale la pena aprender a valerse por si mismo y revisar las prioridades del presente.

este es un homenaje respetuoso a Oscar, el gordo.

oscar el gordo

Es mi compañero de cuarto, llegó hace un mes escaso y no nos conocíamos. 24 años, un hijo de 6 años, un divorcio, medicina e ingeniería industrial iniciadas, inteligente pero muy disperso, una joven novia en Colombia, un alma bonita, muy atormentado por sí mismo, supremamente gracioso y sagaz cuando lo decide y el gran peso de haber iniciado esta nueva vida tan lejos de lo que creía que era el mundo real.

Como es lógico al compartir un lugar, uno de los compromisos es hacerse cargo de las propias cosas y  colaborar con el aseo general, orden y esas cosas; cuando llegó el momento del gordo de lavar el baño nos confesó con un poco de timidez pero con asertividad que nunca en su vida había lavado un baño, y sucesivamente ha añadido que tampoco había escurrido un trapero, o usado una lavadora ni secadora, ni cocinado un huevo, o cocinado una pasta, o aspirado y desocupado la bolsa de la aspiradora, o planchado… en fin. Hemos ido enseñándole todo con mi amigo, el que tiene el apartamento en el que vivo. Ha sido un proceso bien interesante, cada cosa que hacemos es nueva para él y para nosotros algo de todos los días porque somos personas que vivimos solos durante muchos años. Ver el entusiasmo y determinación que le imprime a cada tarea es algo gratificante; el hombre no sabía hacer nada y lo está aprendiendo todo. Pienso un poco como si el gordo acaba de nacer ahora a sus 24 años y justo en otra tierra.

A veces se necesita de algo tan radical como esto para darnos cuenta de nosotros mismos, de lo que somos, de lo que importa ser y saber y de lo que queremos de nosotros mismos. Verlo preguntar, poner atención y tomar notas a cosas tan sencillas como la proporción del blanqueador en el platón de ropa blanca; en si añadir o no comino a la mezcla para los tomates rellenos; en el orden  más sensato para planchar bien una camisa…, es algo que veo de él y me merece admiración notar el genuino interés y entusiasmo con el que asume el reto de aprender estas tareas; sin soberbia o humillación alguna por no haberlo hecho nunca ni haber tenido la necesidad de ello, y con el regocijo y orgullo de decirle a sus padres e hijo o novia que fue lo que aprendió a hacer ése día.

Para mi ser felices consiste precisamente en eso que ahora hace él: en hacer de cada pequeño logro una gran victoria gozando cada momento, porque ahora él sabe hacer una pasta y un postre, porque el huevo tibio le queda en el punto exacto en que a él y a mi nos gusta, porque con entusiasmo y dedicación asume el aseo en el día que le corresponde y colabora de la mejor manera posible; porque desde ya me da curiosidad de leer sus apuntes sobre las recetas que ha ido aprendiendo y esta vez, ser yo el que aprenda de él.

Él mismo ya no se reconoce del que arribó; él mismo dice que tiene mucho que aprender y sufrir (con eso si no estoy de acuerdo), no sé si es mejor o peor que es más fácil para él aprender todas las tareas de un hombre de hoy, que a arreglar los problemas diarios con su amada ya que se hacen la vida bastante difícil para ambos con tanta distancia.

Diría de él que ya recorre el camino sin saber cuál es, pero así se empieza a crecer con un propósito, para tener la voluntad de recorrer el camino sin importar la meta porque el camino mismo es una meta a cada nuevo paso y el agua tibia es nueva porque la has descubierto tú mismo y lo que puedes hacer con ella.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¡contemplad las visiones del fin!

y Dios dijo “que todo en esta tierra sea más intenso y fuerte”                               ver fotos tormenta de polvo

dust_storm

Y rojo fue el cielo y todo lo que bajo él hubo; y todo fue como consumido por Marte y sus desiertos eternos o inmerso en el averno desolado.

Y el cielo fue de polvo y bruma y no hubo sol que lo penetrara.

Y los ventarrones sollozaron su aspereza desde el lejano outback y toda voz fue aplacada bajo su peso y nuestros ojos lloraron; todos con las cabezas doblegadas parecíamos suplicar casi sin darnos cuenta del inmenso peso que cayó sobre nosotros; y por dentro fuimos azul amargo y lento cubiertos de rojo y cal, con un humor y dolor que no pudimos predecir ni aún descifrar y que aún tarda en disiparse de nuestras almas.

borrasca Y tuve miedo de nuevo. Solo días después de cuando en medio de la gran ciudad y sus gigantes de concreto y vidrio, la borrasca hizo vibrar todo a su paso y la lluvia fue como lanzas gélidas en la piel; y fuimos como espantapájaros a su merced.

Y temí un nuevo furor de la tierra con sus langostas o arañas o mosquitos o serpientes como sólo esta tierra sabe amenazar y aún maravillar.

Y mi mente evocó al profetas del canal E! : “atended 'el día después de mañana’  y veréis que las señales se están cumpliendo (ahora en DVD)”, y me sentí entre aquellas visiones terribles que solo el lugarteniente del bestia, llamado Hollywood, podría anticipar con sus máquinas de silicio y bytes. pero esta vez no había crispetas y Coca-Cola.

Y las imágenes y olores aún frescos de la devastación de los incendios recientes que aún se perciben en el aire me hicieron estremecer.

Y la gran red diseminó la buena nueva de que el día final aún no había llegado, aunque una parte de mí ya sabía un poco como se verá con algunas de sus plagas.

Y acá seguiré tan al margen como pueda de las tormentas y mareas y la radiación y los vientos y los insectos y los arácnidos y los cocodrilos y los tiburones y los incendios y del gran hermano y la ola asiática y la crisis económica y Mac Donald’s; dando testimonio de lo cierto de mis palabras en el nombre del señor.

ver artículo de prensa

martes, 22 de septiembre de 2009

la magia de los números

 

el_pendulo_de_foucault

 

 

 

citando a Umberto Eco, el Péndulo de Foucault

 

La superstición trae mala suerte.

(Raymond Smullyan, 5000 B.C., 1.3.8)

--Sí, mamá.

--Claro que sí. Y ahora pasemos a los números mágicos que tanto les gustan a tus autores. Uno eres tú que no eres dos, una es la cosita que tienes ahí, y una la que tengo aquí, una es la nariz y uno el corazón, de modo que ya ves cuántas cosas importantes son uno. Y dos son los ojos, las orejas, los agujeros de la nariz, mis senos y tus pelotas, las piernas, los brazos, las nalgas. Tres es más mágico que todos porque nuestro cuerpo lo ignora, no tenemos nada que sea tres cosas, y debería ser un número misteriosísimo, que atribuimos a Dios, dondequiera que vivamos. Pero si te paras a pensar, yo tengo una sola cosita y tú tienes una sola cosita, calla, y no hagas gracias, y si ponemos esas dos cositas juntas sale una nueva cosita y ya somos tres. Pero entonces, ¿se necesita un profesor universitario para descubrir que todos los pueblos tienen estructuras ternarias, trinidades y cosas por el estilo? Mira que las religiones no se hacían con ordenador, era toda gente bien, que follaba como es debido, y todas las estructuras trinitarias no son un misterio, son el relato de lo que haces tú, de lo que hacían ellos. Pero dos brazos y dos piernas dan cuatro, y así resulta que también cuatro es un número bonito, sobre todo si piensas que los animales tienen cuatro patas y que a cuatro patas se mueven los niños pequeños, como sabía la Esfinge. Del cinco ni que hablar, son los dedos de la mano, y con dos manos tienes ese otro número sagrado que es el diez, y por fuerza han de ser diez los mandamientos, porque, si fuesen doce, cuando el cura dice uno, dos, tres y muestra los dedos, al llegar a los dos últimos tendría que pedirle prestada la mano al sacristán. Ahora toma el cuerpo y cuenta todo lo que sobresale del tronco, con brazos, piernas, cabeza y pene, son seis, pero en el caso de la mujer son siete, por eso creo que tus autores nunca se han tomado en serio el seis, salvo como el doble del tres, porque sólo funciona para los machos, que no tienen ningún siete, y cuando ellos mandan prefieren verlo como un número sagrado, olvidando que también mis tetas sobresalen, pero paciencia. Ocho; --Dios mío, no tenemos ningún ocho... no, espera, si el brazo y la pierna no cuentan como uno sino como dos, porque ahí están el codo y la rodilla, tenemos ocho huesos grandes que se bambolean desde el tronco, y si les sumas este último tienes el nueve, que con la cabeza da diez. Pero sin alejarte del cuerpo puedes obtener todos los números que quieras, piensa en los agujeros.

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así de simple, como solo una mujer puede entenderlo y hacerlo entender.

sábado, 19 de septiembre de 2009

todo es sobre samba | perfiles 1

bruna sambaCuando ves a Bruna con sus 20 años, escuchando su iPod, un libro de Jane Austin en una mano, el morral sobre sus hombros y sus hermosos ojos, profundos y verdes concentrados en el tablero a la espera del siguiente avión que la llevará por otra ciudad australiana en esta aventura de siete meses, encontrarás a una joven mujer con tanta energía y tantos sueños que querrás saber mucho más sobre ella.
No será suficiente llegar a saber que es incluso más mimada que su hermanita de 15 años; que reparte su tiempo estudiando periodismo, leyendo novelas y literatura de no ficción y especialmente inmersa en la música.
Ahora que lo pienso mejor creo que todo sobre ella es música: le gusta tanto que se la pasa cantando, tocando y bailando samba con sus amigos o incluso en lo mejor de su placentera soledad.
Tal vez sea por las novelas de Machado de Assis, o por la influencia que tuvo en su vida su ex jefe, aquél francés tan viajero con sus antecedentes comunistas y bohemios; o tal vez por su tan apasionado rechazo a cualquier forma de violencia o manifestación de la pérdida de las libertades; o solo la suma de todas esas cosas lo que la hace tan interesante.
Tal vez sea por esa sangre latina que le hierve por las venas que hace que no soporte a toda esa gente vestida de negro caminando tan solitaria y afanada por las calles de Sídney o por el hecho de que sea una persona con unos valores familiares y sentimentales muy fuertes.
Solo la imagino con su iPod, sonriendo, escuchando samba y contagiando su alegría donde quiera que ella esté después.

jueves, 17 de septiembre de 2009

a pesar de todo y precisamente por eso

pa’l “primo pepe”


En días pasados se me dañó el cable del compu y eso me jodió de varias formas:
Por un lado porque no esperaba que una vaina casi nueva y original jodiera tan pronto; y por el otro porque el nuevo me sale en $70 más gastos de envío y que lo vuelva a haber en existencias (y no es que tuviera la plata disponible para eso). Obviamente contando adicionalmente que es mi medio de escribir, leer, ver mis bobadas, estudiar y comunicarme.
Esta mañana la cosa amaneció mejor sencillamente porque desde anoche antes de dormirme el sol ya había salido para mí, así que enfrenté el mundo con buena gana de una al despertarme.
No es que hubiera mucho en la mini-nevera pero logré armar un almuerzo rico con los 4 ingredientes que quedaban y en 4 minutos; al salir de casa pintaba que iba a llover, pero por la temperatura y la humedad decidí no sacar chaqueta (esta vaina de no cargar chaqueta o saco se me hace tan raro después de toda la vida haciéndolo), al llegar a la esquina descubrí que no llevaba el celular así que me devolví solo para descubrir que en donde debía estar la llave de la entrada, no había nada así que no pude entrar por el celular que dejé y en el cual esperaba recibir alguna llamada por trabajo.
Al ir a comprar el tiquete del bus me di cuenta que me faltaba plata así que me tocó pedirle a mi compañero de cuarto que me prestara; cuando le pedí el tiquete al indio del 7-11 el sujeto me lo pasó sin darse cuenta que tenía otro idéntico pegado debajo. (carajo! 2 tiquetes de $34 por el precio de uno).
Le devolví el otro y me fui a estudiar normalito.
Con respecto al portátil, pues me había fijado que una compañera brasilera tiene la misma referencia y desde el lunes le he pedido que durante la clase me preste su cable y con eso recargo batería para usarlo en casa, así que eso ha ido salvando la patria para lo mínimo necesario. (Si. He caído bajo con mi alta dependencia al pc, pero al fin y al cabo ya dejé el cigarrillo desde hace varios años y el otro vicio aún me aguanto otro poquito para ejercerlo como es debido).
Luego de una larga caminata en la tarde, mi compañero de habitación me pidió que lo acompañara en una aún más larga caminata camino a casa, precisamente casi la misma ruta por la que se hará un maratón este domingo; así que acomodé el morral y echamos a andar.
En semejante trecho de recorrido pasamos por una tienda de portátiles y mi compañero me dijo que preguntáramos, entré y di un vistazo pero me di cuenta que no era la clase de lugares para esos cables y fui hacia la salida, pero mi compañero si se fue hasta el mostrador; comenzó a intentar hablar con el hombre y yo me devolví para ayudarle un poquito pero sin ninguna esperanza. El hombre nos miró muy diligentemente mientras luchaba por entendernos mejor, dijo que tal vez, preguntó el modelo y yo saqué el equipo, dijo que si lo tenía y lo sacó de una caja. Le pregunté cuanto era para volver por el, me extendió el cable y me dijo con cara gentil y normal “take it mate, merry christmas”. No lo podíamos creer, así nada más, en una ciudad tan cara como esta y donde una porción de mayonesa o b.b.q. cuesta 50 centavos.
Al salir el gordo me dijo: “ahí tiene los 34 que devolvió”
No saben lo grato y lo conciliatorio con muchas cosas de la vida que fue para ambos saber que hay personas, hay lugares, en estos tiempos en dónde alguien hace algo por un extraño simplemente porque sí, porque puede hacerlo y sin sacar ventaja; porque está bien. Porque así se teje una red muy resistente de ganas de hacer lo mismo y que la red se extienda.
Ahora tengo tengo mi equipo de vuelta, sonrío no porque me haga la vida más feliz o más sencilla escribir esto en mi portátil mientras oigo Stravinski y su maravilloso “Pájaro de Fuego” gracias a un cable “gratis”; sino porque así se construye la paz y el hombre ni siquiera notó lo profundo de su acto, simplemente porque fue natural para él.

PD: no llovió, la llave no apareció, el celular estaba en lo profundo de mi maleta y no recibí ninguna llamada de trabajo, pero nada de eso importa cuando se renuevan las esperanzas en la humanidad.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Letanía contra el Miedo Bene Gesserit

No conoceré el miedo.
El miedo mata la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Afrontaré mi miedo.
Permitiré que pase sobre mí y a través de mí.
Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino.
Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada.
Sólo estaré yo.

(esto no es mío es de “Duna” de Frank Herbert; de lo más hermoso e interesante que he leído en años; que sea un regalo para el que quiera tomarlo)
dune