jueves, 29 de octubre de 2009

de lo que están hechos lo sueños

Data: Señor, ¿el contacto táctil aItera su percepción deI Fénix?
Picard: Oh, sí.Para los humanos, la sensación táctil puede unirnos a un objeto de una manera muy personal y hacer que parezca más real.

(StarTrek VIII:First Contact)

P1020107El domingo pasado tuve la oportunidad de asistir al “Día abierto de la Casa de la Ópera”; es un evento en que una vez al año el tan famoso esceario abre sus puertas gratis a toda la gente que quiere conocerlo. Regularmente los tours valen entre 40 y 160 dolares  para poder recorrerlo según lo que uno quiera ver (y alcance a pagar), tenía este día anotado desde hace un par de meses, pero para variar lo había olvidado hasta que mi angel y demoña me lo recordó justo el sábado, así que alistamos sandwiches, sushi, fruta, agua, cámara y ropa cómoda para el largo recorrido del domingo. Hablo de uno de los edificios más famosos del mundo; algunas personas que asistieron se sintieron descepcionados de ver que internamente no tenía las dimensiones de un estadio olímpico, ya que está compuesto por tres auditorios mayores y otros pequeños para conferencias y recitales, uno de los restaurantes más caros del continente y tiendas y esas cosas (ver mapa).

Todo este cuento va a una cosa simple: en los tres meses que llevo acá, Sídney nunca había sido tan real para mí. Confieso que la emoción fue tanta que se me aguaron los ojos y me temblaron las piernas; la misma sensación que cuando pude abrazar una de las más altas partes de la catedral de la Sagrada Familia en Barcelona y otro par de ocasiones asi en otros lados y situaciones.

nemo_opera-house Para mí, Los sueños estan fabricados de realidades. Era un sueño llegar acá: llegué, pero el sueño venía acompañado de esa imagen icónica que aparece hasta en Buscando a Nemo, en dónde para Marlin, el pez payaso, llegar a Sídney se vuelve el sueño y esperanza de volver a ver a su hijo.

Ya que soy una persona de que genuinamente disfruta de conciertos, óperas, ballets, teatros y esas cosas aburridísimas… es obvio que de verdad me guste el edificio muy por encima de la foto de turista. Estar dentro es cumplir el sueño  de abrazar el nuevo sueño de trabajar para asistir a las tantas y tantas cosas que tiene para ofrecer y que me interesan. La realización del sueño se convierte en el punto de partida para el cumplimento de un nuevo sueño, nuevamente basado en realidades plausibles y coherentes.

Personalmente no concibo los sueños irrealizables. Conozco personas que desde hace más de 10 años dicen que “cuando tenga un Audi…”, y que “con el Mac que se va a comprar…”, Aunque sea feo decirlo… nunca ha hecho mayor cosa ni por tener una bicicleta. Igual es su sueño, por eso nunca le he dicho nada y lo respeto y alento a que si lo tendrá.

Dice sabiamente mi abuelita: “para ganarse el baloto, mija, al menos vaya a comprarlo”; y ella si que sabe de eso con sus dos chances diarios tres veces a la semana que haces desde hace décadas. Se saca uno que otro número uno que otra vez, y es feliz, porque hace realidad el sueño de ganárselo.

Goya, The Sleep of Reason Produces Monsters (Los Caprichos), 1799Me quedan toneladas de cosas por hacer en esta vida y en la siguiente, no me afano en ninguna y tampoco dejo de procurar conseguirlas a medida que las ánsias y la oportunidad lo permitan. Con cada nuevo sueño realizado vienen más cosas por cumplir, conocer, hacer…

La vida es sueño. Dejadme dormir, que aunque mostruos quieran turbar mi sueño de cuando en cuando, sigo viviendo mi sueño y soñando mi vida.

lunes, 19 de octubre de 2009

bin watch – guardianes de la caneca

Foto0382

En esta vaina de meterme en otra vida en otra mundo, me dio por voluntariarme para una feria en un suburbio. Un domingo cualquiera en un barrio residencial que hace un bazar como en cualquier otro lugar, solo que con las “pequeñas” diferencias de lo que eso puede representar por acá. Precisamente este es uno de varios blogs dedicados a esas diferencias e igualdades de los otros mundos.

La feria tenía de todo: juegos mecánicos para niños, feria artesanal y de todo tipo de productos, carpas con campañas institucionales y ahí estaba yo: Guardián de la caneca (al mejor estilo Mitch Buchannon, bay watch, inicio de los 90’s). Fue un voluntariado que tomé para conocer otra parte de la ciudad, recibir camiseta y almuerzo gratis y una carta de recomendación del Lane Cove City Council. Solo tenía que estar cerca a las tres canecas que se ven en la foto y cuando alguien fuera a echar algo en ellas, invitarlos a usar la caneca adecuada para cada tipo de basura. Es muy fácil: material orgánico en la roja, reciclable en la amarilla y papel en la azul; pero cuando alguien quería botar un vaso de café hasta yo mismo me confundía porque si tenía aún líquido se supone que iba en la roja pero como es papel es la azul pero por el material reciclable debería ir en la amarilla, sin hablar del pitillo y tapa plásticos que a la gente le daba mamera separar. Al final también hubo alguna gente que le importaba un carajo lo de la separación de basuras, que hacía ruido o que no era polite o amable, pero era tan poca que no solo se destacaba de mala manera sino que terminaba haciéndolo un poco al margen de los demás. En fin, el trabajito resultó ser varias cosas todas muy agradables, interesantes y divertidas.

La vaina es que uno no puede dejar de comparar, de sorprenderse gratamente de cosas agradables y de maravillarse de cosas tan tristemente iguales al contexto en el que me moví casi siempre. Siempre hay Hippies vendiendo manillas (y acá suelen ser latinoamericanos), promotores de yoga, curas milagrosas contra el cáncer y espiritualidades con la verdad verdadera (suelen ser chinos), familias que salen a caminar y desperezar la rutina (de todas las nacionalidades). De la comida ni hablar, eso merece muchos temas posteriores y que he ido postergando porque no sé por donde comenzar. Son todos los mundos a la vez, un sabor a la vez. 

Foto0383En fin, para continuar con lo de las diferencias, ya la sola organización del evento resultó excelente: gente que hacía lo que debía hacer, muchos voluntarios, gente retirada que quería colaborar con las cosas de su comunidad y pasar una tarde agradable y calmada tomándose las cosas muy en serio pero con diversión y compromiso, gente joven queriendo colaborar y pasar un rato agradable. Todo muy familiar. 

Foto0379Y así muy familiar me sentí, la gente es tan amable acá en general que hasta confieso que me he sentido suspicaz cuando me hablan con amabilidad o me ofrecen ayuda si me veo perdido por ahí. Esta es una de esas vergonzosas cosas que lucho por quitarme cada día: esa paranoia de supervivencia con la que tenemos que blindarnos los que queremos sobrevivir en lugares como Bogotá y tantos otros más.

 

En general especialmente en esta ciudad se promueve mucho eso de andar en familia y hasta hay tarifa especial en domingo(mínimo un adulto y un niño menor de 12 años: 2.50 tiquete para bus, tren o ferri y se puede uno montar en lo que quiera las veces que quiera hasta donde quiera dentro del área de Sídney). También se promueve entre semana de forma que la gente no se quede hasta tan tarde a trabajar y vaya a su casa a comer; casi todo lo cierran a las 5pm, hasta los centros comerciales; el jueves es día “largo” y se cierran las cosas a las 8 o 9pm.

Esta es la clase de cosas por las que uno siente que vale la pena haber tomado esta decisión: acá las cosas funcionan. No quiero decir que sean perfectas, al fin y al cabo en este planeta estamos todos lejos del paraíso desde que el hombre se llama hombre. simplemente que la ciudad funciona en un muy alto porcentaje de sus variables: transporte y servicios, aseo, seguridad y tolerancia, negocios y economía, ciudadanía y civismo, desarrollo sostenible, variedad para cada gusto, en fin. Si bien esta ciudad es MUY cara, siente uno lo que paga en impuestos y el costo mismo de las cosas se revierte en una mejor calidad de vida.

Esto de los voluntariados me ha gustado siempre y la verdad es que poco lo había hecho precisamente porque sentía que no valía mucho la pena. Me divertí, aprendí mucho acerca del diario vivir de estos canguráceos y avestruzoideas, me sentí parte de la comunidad, conocí y compartí con gente muy bonita y agradable, conocí nuevos lugares y al final del día hasta conseguí trabajo, uno bastante particular que creo que merece tema aparte.

domingo, 18 de octubre de 2009

realidades y verdades

 

(citando a Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol)

Alice in Wonderland(…)

--¿Qué clase de gente vive por aquí? –preguntó Alicia.

--En esta dirección --dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha-- vive un Sombrerero. Y en esta dirección --e hizo un gesto con la otra pata-- vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.

--Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca --protestó Alicia.

--Oh, eso no lo puedes evitar --repuso el Gato--. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.

--¿Cómo sabes que yo estoy loca? --preguntó Alicia.

--Tienes que estarlo afirmó el Gato--, o no habrías venido aquí.

(…)

Este pasaje siempre ha sido de mis favoritos; me encanta el sin-sentido tan inteligente y sutil de todo el libro y en este pasaje yo creo ver algo muy común: de quién nos rodeamos  consciente o inconscientemente; “dime con quién andas y te diré quién eres” es una muy sabia frase de abuela que se acomoda bastante bien a la esta situación.

alicia Alicia termina metida de alguna forma en un banquete de gente “loca”, pero lo que ella considera loca termina no siendo otra cosa lo que ella misma invoca o hasta ha buscado.

De la manera más limpia y sana el gato de Cheshire de la historia tiene razón, aunque mucho le duela a Alicia y cualquiera que quisiera simpatizar con la aventurera niña, esa esfera social y de eventos que nos rodea termina siendo siempre simplemente que aquello con lo que nuestro subconsciente se sintoniza, para bien y para mal.  Otra broma más del destino, si así queremos llamarlo. A su vez, Alicia siente que padece porque está en un mundo de locos, que todos están locos, que las cosas están mal y que nada es normal. Sin embargo lo que no se da cuenta es que la loca es ella, la anormal es ella: todos los demás son normales porque son, en su nivel, semejantes.

La realidad y la normalidad son solo cuestión de contexto. El que no pertenece o ve desde afuera las cosas es el que cree que las cosas son diferentes. Esta es otra de esas cosas en la que la relatividad hace sus delicias. Acá lo real y normal se vuelve irreal y anormal y viceversa. Es estar en “otro mundo”.

Muchos capítulos después, la niña con una mente más serena decide deliberadamente ir en consonancia con la locura, “seguir la corriente” si se prefiere, para lucha para lograr sus propósitos mientras sobrevive entre tanta novedad y sinsentido para ella.

Creo que al final no se hizo más loca ni más cuerda; tan solo supo tomar parte de la partida que le tocó jugar (en la secuela “Alicia a través del espejo” ella tiene que seguir una partida de ajedrez para poder avanzar), en vez de hacerse la loca o de seguir negando la nueva realidad en la que se vio inmersa. Otro motivo más por el que me gusta tanto este clásico de volver a leer una y otra vez.

(A propósito, no puedo esperar a ver POR FIN lo que fue era solo un sueño loco: ver esta locura bajo el lente de Tim Burton. Les dejo el trailer en alta calidad)

viernes, 9 de octubre de 2009

Los que se van y los que se quedan

Toda historia tiene más de una versión, al menos la de uno y otro lado; en el caso de los emigrantes la cosa se vuelve entre los que se van y los que se quedan. Cada uno tiene una versión de por qué su situación es más difícil y dolorosa que la del otro; no sé cuál sea la verdad ni importa, pero conozco ambos lados de la historia y muchas historias que amplían esta visión y quiero compartir la ironía de los mismos pensamientos en el otro lado del espejo. Porque al fin lo que importa es que ambos siguen teniendo en común que su mente está allá con aquel al que se extraña tanto.

El que se va goza de una nueva vida. El qué se queda goza de la vida que ya sabe vivir. Ambos para bien o para mal.

Nadie sabe la sed con la que bebe el otro.

Con la tecnología disponible hoy día la migración se hace más cercana para ambas partes: mails, redes sociales, álbumes en línea, celulares con llamadas gratuitas internacionales, chats con webcams, mensajes cortos…todo en tiempo real; todo para estar más juntos y hacer más llevadero el tiempo y el espacio interpuesto, pero al final puede más el mundo que no para de rodar. Para bien o para mal.

Quedarse no es fácil, dicen los que se quedaron. Los que se fueron viven una nueva vida a cada paso, lenguas, costumbres, lugares, personas, experiencias completamente diferentes que embriagan a cualquiera y hacen que el que se quedó se sienta dejado atrás, olvidado y enterrado entre las arenas del tiempo, menospreciado por las nuevas estrellas que brillan en el nuevo cielo del ausente. No hay mucho que contar tan interesante como lo que va contando y publicando el viajero; es mejor tragarse los dolores frecuentes y usuales “para no preocuparlo por allá”, porque al fin y al cabo acá “somos los mismos con las mismas y lo seguiremos siendo”.

Estar fuera no es fácil, dicen los que se van, los que se quedan cuentan con el mundo que conocen y saben vivir, con la compañía que ya tenían y haciendo las cosas que ya saben, no tienen que extrañar los arraigos de la tierra (tan propios de los colombianos); los que se fueron se sienten olvidados y enterrados por las arenas del tiempo; sienten que sus amores, familiares y amigos empiezan a olvidarlos en el devenir de su rutina, cada vez con menor frecuencia escriben y cuentan menos cosas cada vez o parecieran preocuparse menos por aquel que ya no está. Esporádicamente alguien pregunta: “eh! y qué pasó con este que se fue, ¿cómo es que se llama?”. Se siente que es más fácil publicar la foto sonriente junto al paisaje de la postal que escribir mails con las cuitas y lágrimas de los nuevos dolores y temores porque persiste en el emigrante el miedo al fracaso y el señalamiento y la decepción por parte de quienes esperan los triunfos, dólares y regalos.

Comunicación ya la tenemos hoy en día, de todas las formas. Hace falta que sea más efectiva y real. Yo mismo publico mis fotos en salidas y lugares, sonrientes e irreverentes; obvio que no me tomo fotos cuando estoy aburrido, deprimido o preocupado, pero si sé que si se debe hablar con la verdad de manera asertiva con aquellos a quienes se extraña, por quienes el esfuerzo vale la pena y por los que la sonrisa en la foto es de verdad sincera.

Al final siempre estamos tan juntos los unos de los otros tanto como lo queramos seguir estando, con cartas, llamadas, fotos o mensajes que nos unan más de verdad y recuerden porque somos importantes los unos para los otros no importa que estemos bien o mal, lejos o cerca.

Una canción de Joan Manuel Serrat llamada “Juan y José” cuenta la historia de dos grandes amigos de infancia que se separan porque uno de ellos se va a viajar y le envía al otro cartas y postales, y el otro se queda en su misma vida provinciana; les regalo el último pedazo cuando se encuentran medio siglo después:

“Juan y José
volvieron a encontrarse en el frontón
medio siglo después, y como si tal cosa
Juan preguntó:
"¿A cuál le vas... azul o colorao...?"
y respondió el indiano: "Al que vaya a esa moza...
Qué cosas, Juan,
tanto rodar y estamos otra vez
en donde lo dejamos..."
"Pero a ti, Pepe, que te quiten lo bailado...
Y gracias, Pepe, por llevarme a bailar."
Caña dulce,
mamey colorao.
Tú cabalgabas
y yo iba a la grupa
en las largas tardes junto a la estufa
del viejo café.
Con las alas de tus cartas, José,
atravesé todos los cielos de América
contigo,
¡Amigo!”